viernes, 25 de enero de 2013

Memorias







Memorias








varias tazas vacías ya, se situaban en la pequeña mesa de su habitación 
la ropa toda desordenada
con la luz de la luna entrando por la ventana, anunciando que venia para acompañarla 
la brisa nocturna no podía faltar, para que ella decida abrigarse 
apenas el foco de una pequeña lampara guiaba las hojas que ella fervientemente
llenaba con sus manuscritos.
con la sonrisa fingida de una vida plena
no era la primera noche que se quedaba observando de vez en cuando a través de la ventana cuando  el sol dispusiera su salida.
a lo lejos, en la cocina improvisada, el sonido insistente de una tetera chillante
dejando su oficio por un momento, se levanto, se dirigió a la llamada.
apago la hornilla, vertió la caliente bebida en una de las tazas que había utilizado.
gustaba tanto de beber café como de comprar tanta variedad que en el mercado encontrase.
de vuelta en su silla y mas despierta que minutos antes -gracias a los grandes sorbos de café que bebió-
siguió gustosa de la tarea de escribir
diligentemente anotaba sus memorias, sus anécdotas, experiencias, cosas curiosas que en su vida sucedieron, pero sobre todo consejos.

como aquella vez, en la que su hija, -aun pequeña- insistió en que fuesen al parque, la pequeña Abi solía quedarse horas en el columpio mientras su madre la mecía.
Aunque para muchos fuese solo un momento de distracción, para ella, Alma, era una conexión directa, un momento recordable,  una experiencia llena de emociones, veía a su hija jugar y pensaba lo mucho que había crecido en tan poco tiempo.
pensaba en que colegio la inscribiría, y cual de todas las opciones, seria la mejor para Abi.
Así divagaba mientras el termo se vaciaba y su niña sin energía se iba quedando.
O cuando Martín -hermano mayor de Abi- en su afán de tener lista la cena para cuando Alma, su madre, llegara a casa luego del trabajo, quemo sin intención la comida, dando como resultado varias ollas inservibles, el piso grasiento y resbaloso, una quemadura leve en el brazo izquierdo del pequeño.
Su madre entre sollozos reprendió pero sobre todo agradeció a su pequeño y lo curó.


esa seria la herencia -creyó ella- que les podía dejar a sus hijos.
ahora que ellos son grandes, siguieron sus sueños, viven lejos, tienen trabajos respetables y cada uno su familia.
Alma  viva sola.
no contaba mas que con un viejo y raido sofá, una cama desgastada por el paso de los años, una pequeña cocina eléctrica, y un estante grande lleno de libros diversos, algunos cuales había leído mas de una vez.
con muchas hojas llenas y varias plumas agotadas, puso punto final a sus historias, y dejo que el tiempo haga lo suyo, paso días esperando a que alguno de sus hijos llegara,
no fue así!
Adolorida cada día mas por su enfermedad la cual la aquejaba, las pastillas no funcionaban y cualquier tratamiento no era lo suficientemente eficiente.
Decidió no llamarlos, para no interrumpirlos, sin embargo ella esperaba con ansias.

Las obligaciones del trabajo y de la familia hacían que Martín y Abi no tuvieran tiempo para su madre.
Al cabo de unos días entre hermanos pactaron una visita, sin previo aviso a su madre.
Pocas horas de viaje hasta la casa de Alma.

se preocuparon cuando la puerta principal, no tenia cerrojo, giraron la picaporte y entraron despavoridos en busca de su figura materna.

Poco tardaron en darse cuenta de la realidad, de la macabra realidad.
en darse cuenta que la muerte entró.
se les adelantó!
y para muestra  de su visita anunciada, dejo abierta las cerraduras!